El tiempo no redime
las ausencias,
aunque el hoy
se vista de absolutos.
Nada se puede revivir
en el ahora.
En marrón turbio
se desdibujan los ojos
de quien fue, pudo ser
y ha sido.
No puedo ya
reabsorber el aroma
de mi jardín privado,
hoy la grama
engrosa las paredes
más potente y gris
que su cemento.
No puedo atraerte
en este instante,
ni en mis sueños,
aunque un blanco,
de siempre,
pinte las calles
de un Madrid
constante y caduco.
Yo ya no soy quien fui,
el dolor abrió otras llagas
y mi sueño de esperanza
pinta en tonos renovados
mi poesía.
Fui, pero no soy,
y en mi quimera
rememoro quien fuiste,
pero tu ayer se fue
y hoy nadie me espera.