Más allá de la esperanza
renace un mundo
sometido a eternas tensiones.
Un mundo visceral en egoísmos
que vuelve a estigmatizar,
como siempre, al pobre.
No ha servido de nada la ruptura,
sentirnos débiles, mortales, indefensos..
Volveremos a retomar arcaicos caminos
y, henchidos de supremacía,
comenzaremos a rodar
ignorando grises errores.
Retornamos a ser lo que tememos,
sin un pasado aprendido
donde cimentar las decisiones.