En la primaveral lluvia de ayer,
olí a mi madre
y un regusto de infancia
atronó entre mis manos.
El aroma del ozono
absorbió el tiempo
y un equilibrio estático
de energía
inundó mi cuerpo
en un perfume de paz.

Abril me asfixia siempre
y ya no tengo
el arrullo de sus brazos
para quebrar el misterio.

Abril me desmigaja siempre
pero ayer mis sueños
atravesaron la mortaja
de la vida
para atraparme en sus manos.

…y me dejé llevar…
Y en el viento y en la lluvia
sentí que en el infinito un amor
espera y se asienta
más allá de los años.