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un café y un poema

Frío

Hoy hace frío en la calle,
un frío blanco, gélido, seco,
iluminado por el sol radiante
de mil eneros en Madrid.
Un mundo eterno
palpita melodías pausadas
de ciudadanos comunes
que abrazan sus zamarras
camino del trabajo.
Tras la ventana,
Madrid se desperaza
confundiendo en rutinas
la ansiedad de cambios.
Mi café tiene el regusto
de la premura
de aquellos tiempos
de despertares rápidos,
de urgencias,
de apuestas renovadas,
de proyectos,
de ambición.
Mi café tiene el regusto
del pasado ignorado
y del presente alerta.
Hoy hace frío en Madrid
y cada sueño se congela,
expectante y acobardado,
ante lo que queda por vivir.

Vulnerables

El azul finito trasciende
en rebelión.

Un niño pálido
llora de hambre
en un rincón vacío,
un padre roba
una bolsa blanca
de comida.

El azul finito trasciende
en rebelión.

Un enfermo arisco
grita y golpea a los que quiere,
una familia le llora
en silencio suplicante
ansiando el fin.

El azul finito trasciende
en rebelión.

Un niño yace muerto
entre escombros oscuros,
un soldado se droga y bebe
mientras silban proyectiles
entre ruinas aisladas.

El azul finito trasciende
en rebelión.

Un hombre se arroja impotente
desde un muro
abigarrado en cemento,
un inmigrante violado
reclama simplemente unos papeles.

El azul finito trasciende
en rebelión.

Los vulnerables defienden
su derecho a rebelarse
y, como jóvenes imberbes,
ebrios de poder y riesgo,
no temen ni a la noche, ni a los días.
Se disponen a morir en la nada,
pelean con voces henchidas de vacío y
sucumben en definitiva pirueta
ante la ausencia de calma.

El azul finito trasciende
en rebelión,
al que nada teme perder
nada le ata.

España

Soporto sobre mi espalda
el llanto eterno del miedo,
el abismo de la noche
y el silencio de mi pueblo.

Desgastados, alineados,
presionados por momentos
por el eco de las voces
que chillan gritos eternos,
volvemos aún la mirada
a antiguos desastres bélicos.

Se desdibuja el futuro
en grises, ocres y negros.
En sepia huele el mañana
de quien no aprehende el recuerdo.

Silenciemos los tambores,
las frases de enfrentamiento
y conjuremos el hoy
para no revivir los muertos.

España, mi vieja España,
sigue sin superar sus retos
y cuando la desigualdad domina
se enfrentan nuestros ancestros.

Lágrima

En la niebla
de una mirada insegura
se acomodó una lágrima.

Un apéndice húmedo
de un dolor complejo,
de una ansiedad eterna,
de una asfixia recurrente.

La sonrisa de sandía
pretende esconder
un abismo de miedos,
que tiemblan
entre los andares alcohólicos
de una persona abstemia.

Emerge el día en gris
para quien ha trascendido
del dolor y la soledad.

Amanece un renovado día gris
en la tristeza silenciada de quien,
viviendo, sólo imagina sufrir.

Volver

 
En la lujuria del hoy  
avanzamos sin futuro.
El presente, lo concreto,
ciega en blanquinegro los días
de la cotidiana espera
en la que forjamos
la falacia de lo que creemos ser.
 
Un tiempo, concebido en absolutos,
imprime el ritmo a nuestra ignorancia
que confía
en evoluciones prósperas
ajenas a la realidad vital que nos define.
El tiempo nos da la esperanza
y nos aferramos a creer
que habrá un mañana.

Mientras llega la utopía
sumamos soliloquios
manipulados por el sopor
de nuestro envalentonado ego;
fotografiamos soledades,
compartidas con sonrisas,
y nos ocultamos del silencio.
Siglo XXI endulzado
en la magia silente
de lo binario.
 
 Volvamos al pensamiento,
a la reflexión pausada,
a la conversación fluida,
a la suma de ser distintos.
Volvamos a la palabra.
Recordemos que este mundo
solo crece al pensar,
entre iguales, en voz alta.

Cenizas

Ha brotado el aire
de las cenizas,
el destructor vaho
de lo perecedero.
Huele a manzana podrida,
descompuesta,
huelo a olvido,
a fatiga,
huele tanto
que es sonido de la nada.

Los años pasaron,
amortajando rutinas,
y ya cuando la vida no es
parece la más plena.
El perfume de esa influencia
amueblará el tiempo
mientras florecen las últimas ramas
preámbulo-sentencia de muerte.

Compartidos los sueños
sólo queda agradecerlos:
las nuevas metas, los viejos recuerdos,
el tiempo exacto,
lo que muda su aspecto.
Agradecida si,
mas apenada,
el aire se llevó tu fuerza,
el verano tu destreza,
el calor tus añoranzas.

Quedaremos los demás
igual tristes,
igual solos,
buscando mañana irnos
como se despiden los buenos.

Ha de quedarse la vida
ensimismada en el cielo.

Hoy no

manos-entrelazadas

Hoy no voy a hablar de amor,
aunque sea el mejor recurso del poeta,
no voy a recordar aquellas noches
de ansiedad
o de deseo;
no voy a describir tus manos,
ni esos ojos avellana cómplices
que buscaban en mí
certezas.
Hoy no voy a hablar
de esos días de esperanza
en que anhelaba tus pasos tras
la puerta,
ni de planes de futuro,
ni de palabras tiernas
que endulzaban de poesía
cualquier caricia gastada.
Hoy no voy a recordar tus brazos
que cobijaban mi cuerpo
ante mis miedos eternos.
Hoy no voy a hablar de amor,
su rima,
se la ha llevado el tiempo.

1 de Octubre

Sueño con rebasar límites,
romper cadenas,
superar murallas,
trascender fronteras.

Imagino un mundo
donde mi yo,
limitado y quejumbroso,
sume,
más allá de perfectos
imposibles.

Recreo ingenua
un universo sin banderas,
sin sueños arrebatados,
sin estereotipos,
sin miseria.

Quiero un entorno
donde ser cojo y manco,
negro y blanco,
mujer y poeta.

Deseo ser libre
para ser quien soy,
aunque a veces,
no me entienda.

En este XXI alineado
y ególatra
aspiro a pasar inadvertida,
sumarme a un todo global
donde mis genes
aporten esperanza
y no tristeza.

Desconecto del ruido
de la radio,
dejadme soñar:
El mundo de hoy
no me representa.

Revolución

En la revolución de un cuerpo enfermo
cada mancha blanca es una nueva carencia,
cada sombra negra un precipitado abismo.
La desconexión no es voluntaria
y el resultado, casi siempre, impredecible.
La incomunicación fluctúa
entre los rápido y lo pausado,
entre lo estridente y lo cotidiano,
distanciándote
de aquello que creíste ver en mí.
Me convierto ante tus ojos
en la imagen del miedo, de la fugacidad,
de la vulnerabilidad de quienes somos
y me esquivas en tus versos.
Mas aunque mi cuerpo astillado
se derrumbe,
soy la misma que te amó
cuando la vida
me sujetaba aún a la rutina.
Aquella que soñó poesía entre proyectos
mientras avanzaba dibujando ensoñaciones.
La revolución de un cuerpo enfermo
es mi batalla, por seguir
ante tu mirada, simplemente,

siendo.

 

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