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un café y un poema

Alborada

El aroma sutil de la rutina
pinta en grises un presente
sin mañanas.

Los besos agostan el recuerdo
y se desvirtúan ajenos a la música tenue
de tantas batallas perdidas,
de tantas conquistas ganadas.

Los proyectos son ya
pequeños retos cotidianos
y la esperanza se condensa
en cuatro gotas
demasiado modestas
para ser narradas.

La poesía ya no es épica,
sólo constante,
afilada en la fugacidad y el tedio
de ser uno más,
sin glorias ni proezas.

Aún así, el tiempo venidero
me exige actitudes proactivas
en combate
con un cuerpo enrabietado.

Añorando tu amor,
aún quedan fuerzas,
exhaustas, sometidas, alienadas,
que me recuerdan quien fui
cuando mis manos
aún construían castillos de añoranzas.

Con esa carga de fe,
aún sigo viva, y pintaré en verdes
la sonrisa fugaz de la alborada.

Desafío

Demasiado gris como para ser verde.

Esta obscena melodía
del fracaso
redescubre los pesos silenciosos
de la rutina
que conduce hacia el ocaso.

No es suficiente, no,
ni el amor, ni la poesía
para que superes el conjuro
de la muerte,
la concupiscencia malsana
de un paso del tiempo
que te hace sucumbir a la miseria
de sentirte infinitamente material
y desdichadamente humano.

Mi amor conjuga participios
mientras confiesa que los gerundios activos
son el mejor talismán
contra la fugacidad y el hastío,
pero tú siempre
entretejiendo pretéritos
olvidas la belleza de futuros posibles
en los que es absurdo combinar condicionales.

Por tanto esperaré el verde
mientras que el gris siniestro
penetra en el vacío
del absurdo silencio que has creado
en tu visceral anhelo
de centrarte en ti mismo
para redescubrirte.

… Y te esperaré,
Claro,
por mucho que la indecente tensión
de tu abandono
ahogue mi espíritu optimista.

Esperaré tu reencuentro
porque confío en que el tiempo
te haga vencer el desafío
que te devolverá a mi renovado.

Atapuerca

Un nómada deambula
por la llanura burgalesa
buscando con qué alimentarse.

Antecesor necesita encontrar
dónde guarecerse,
con quién amar,
cómo adquirir nuevos recursos.

La planicie es hostil por la noche
y cálida en el día.

El nómada la observa con respeto
y cariño. La conoce,
la sueña en duermevelas
angustiadas por el frío.
Es el espacio
donde entreteje su destino.

Me entremezclo en sus anhelos
mientras soy yo hoy quien ruedo
por los castellanos campos.

Soy yo quien busca cobijo,
quien atesora recursos,
quien añora el amor
mientras busco mi sustento.

Mi cráneo también podría oxidarse
en la sima de los huesos
para que mañana alguien fabule
con mi historia.

Un estrato más de un mundo
que al construirse se deshace.

Lluvia primaveral

Se despereza la mañana entre borrascas,
aroma primaveral que desvirtúa
certezas y ansias de sol.

El mundo camina protegido
en telas coloridas,
se recoge
en la intimidad egoísta del paraguas.

La pausa de un festivo lluvioso
transfigura un Madrid tranquilo,
etéreo y nebuloso.

Renace esa ciudad callada
que reniega del estrés y de las prisas.

Mientras
mi alma, ennegrecida en ansiedades,
absorbe la rutina de las gotas
y ve colorear en verdes los jardines.

Mi mano aún escribe
y mi corazón todavía sueña
pidiendo a la rutina en la ventana
esa calma sutil
que ahogue el miedo.

Fantasmas

El susurro de tus pasos
tras mi huella en el camino
me recuerda aquello
que me ha robado el tiempo.

El tiempo que nos hace y nos deshace,
que nombra la vida,
que nos sitúa, nos condena
y nos provoca.
Ese tiempo que no es nada,
como la nada es el cuerpo.
Sensaciones, percepciones,
falacias de la realidad que somos,
consciencia única y universal
deshilachada.

Eres,
tu trascendencia es mi vida.
… y aunque no lo sepas
rodamos juntos.

XXI

La pantalla,
febril en actividad y ritmo,
me expone a un mundo
que no entiendo.

Tecleo un sueño
y me venden un producto.

Me codifican,
me catalogan,
me abstraen en números
y me definen.

Hoy las guerras
se declaran por Twitter
y nos maquillamos
para grabarnos a solas,
en el silencio de un corazón vacío
que quiere creerse
como se muestra.

Nos desdoblamos
y un yo público retahíla experiencias
más filmadas que vividas.

Sentimos en la luz del teclado
y nos recreamos en creer
que sabemos quiénes somos.

Mientras
un mundo sin valores involuciona
y lo que creímos eterno
se distorsiona,
en la frenética rapidez
de una nueva entrada.

Lo reflexivo es caduco
y la premura compartida del hoy
nos limitará el mañana.

Sombra

Si el ego del poeta
no ahogara las palabras,
podríamos ser el eco
de verdades escondidas.
Podríamos susurrar
al oído del que escucha
versos de amor,
gritos de rebeldía,
susurros doloridos,
impulsos de vida…
del que tenemos al lado
e ignoramos.

Si el ego del poeta
no diera por perfecto
lo inconcluso,
podríamos llenar de palabras
un universo aislado
y divergente.
Daríamos voz al que calla
porque está solo,
insuflaríamos valor al cobarde
para la guerra diaria
de ser
en un contexto indefinido.

Si el ego del poeta
no nos amordazara,
seríamos fragmento de un mundo
que sin más nos necesita
para ser voz y nombre del entorno.
Seríamos parte de un todo que camina
y no testigos anodinos
de nuestras vacías derrotas.

Un mundo que no piensa
nos reclama,
mas seguimos adorando
nuestra sombra.

Mil abriles

Pesa en mi alma una constante rutina,
gris y macilenta,
que enturbia recuerdos
de quien ya no soy.

El primer estruendo de primavera
amplifica el eco de agonías antiguas y,
erradicado el miedo,
me sumerjo en la certeza de una nueva batalla.

Hoy se lidiar con todo esto, no como antaño,
cuando mi degradación era inasumible
y la ruptura constate con mi cuerpo
se vestía de esperpento.

Hoy la certeza manda y tranquiliza.
Profunda contradicción
en la que al ser real el miedo,
se desvirtúa.

La reiteración asfixia el pánico
y este abril que llega
limitará aún más mis caricias,
quemando otra etapa
sometida a la evidencia.

Tengo

Ansío tu sonrisa
aunque tengo tu palabra.

Esa palabra henchida de mundo
que reinventa la ironía.

Tengo esa duplicidad ausente,
esa esperanza quebrada,
tu poética de lo eterno,
la ilusión de tu mirada.

Tengo una invención de ti
que he creado en mis desvelos,
con la que hablo en silencio
cuando empieza la nostalgia.

Tengo tu abandono y tu esencia,
trascendida de este cuerpo
que lucha con lo innombrable.

Tengo un pasado en común,
sin proyecto de un mañana.

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