No me mientas, por favor,
no me engañes.
No enturbies mi mente con palabras
que no quiero,
no confundas mi alma
con ensoñaciones.
Al verme en ti quiero ser reflejo
puro de quién soy,
de cómo soy,
de qué añoro.

Ellos ya me etiquetan,
ellos ya me encasillan,
ellos ya me integran en un molde
definido al margen de mí,
que me normaliza.

Mas tú no, compañero,
tú camina conmigo en mis desdichas,
comparte mis duelos y mis aspiraciones.
No me engañes y prometo compensarte
siendo un espejo claro ante tu vista,
esbozaré quién eres entre otros
y tu imagen será por fin tu estímulo
para pintar de verdes, madrugadas
y para pintar en rojos, rebeldías.