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un café y un poema

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poesía

Lágrima

En la niebla
de una mirada insegura
se acomodó una lágrima.

Un apéndice húmedo
de un dolor complejo,
de una ansiedad eterna,
de una asfixia recurrente.

La sonrisa de sandía
pretende esconder
un abismo de miedos,
que tiemblan
entre los andares alcohólicos
de una persona abstemia.

Emerge el día en gris
para quien ha trascendido
del dolor y la soledad.

Amanece un renovado día gris
en la tristeza silenciada de quien,
viviendo, sólo imagina sufrir.

Volver

 
En la lujuria del hoy  
avanzamos sin futuro.
El presente, lo concreto,
ciega en blanquinegro los días
de la cotidiana espera
en la que forjamos
la falacia de lo que creemos ser.
 
Un tiempo, concebido en absolutos,
imprime el ritmo a nuestra ignorancia
que confía
en evoluciones prósperas
ajenas a la realidad vital que nos define.
El tiempo nos da la esperanza
y nos aferramos a creer
que habrá un mañana.

Mientras llega la utopía
sumamos soliloquios
manipulados por el sopor
de nuestro envalentonado ego;
fotografiamos soledades,
compartidas con sonrisas,
y nos ocultamos del silencio.
Siglo XXI endulzado
en la magia silente
de lo binario.
 
 Volvamos al pensamiento,
a la reflexión pausada,
a la conversación fluida,
a la suma de ser distintos.
Volvamos a la palabra.
Recordemos que este mundo
solo crece al pensar,
entre iguales, en voz alta.

Cenizas

Ha brotado el aire
de las cenizas,
el destructor vaho
de lo perecedero.
Huele a manzana podrida,
descompuesta,
huelo a olvido,
a fatiga,
huele tanto
que es sonido de la nada.

Los años pasaron,
amortajando rutinas,
y ya cuando la vida no es
parece la más plena.
El perfume de esa influencia
amueblará el tiempo
mientras florecen las últimas ramas
preámbulo-sentencia de muerte.

Compartidos los sueños
sólo queda agradecerlos:
las nuevas metas, los viejos recuerdos,
el tiempo exacto,
lo que muda su aspecto.
Agradecida si,
mas apenada,
el aire se llevó tu fuerza,
el verano tu destreza,
el calor tus añoranzas.

Quedaremos los demás
igual tristes,
igual solos,
buscando mañana irnos
como se despiden los buenos.

Ha de quedarse la vida
ensimismada en el cielo.

Hoy no

manos-entrelazadas

Hoy no voy a hablar de amor,
aunque sea el mejor recurso del poeta,
no voy a recordar aquellas noches
de ansiedad
o de deseo;
no voy a describir tus manos,
ni esos ojos avellana cómplices
que buscaban en mí
certezas.
Hoy no voy a hablar
de esos días de esperanza
en que anhelaba tus pasos tras
la puerta,
ni de planes de futuro,
ni de palabras tiernas
que endulzaban de poesía
cualquier caricia gastada.
Hoy no voy a recordar tus brazos
que cobijaban mi cuerpo
ante mis miedos eternos.
Hoy no voy a hablar de amor,
su rima,
se la ha llevado el tiempo.

1 de Octubre

Sueño con rebasar límites,
romper cadenas,
superar murallas,
trascender fronteras.

Imagino un mundo
donde mi yo,
limitado y quejumbroso,
sume,
más allá de perfectos
imposibles.

Recreo ingenua
un universo sin banderas,
sin sueños arrebatados,
sin estereotipos,
sin miseria.

Quiero un entorno
donde ser cojo y manco,
negro y blanco,
mujer y poeta.

Deseo ser libre
para ser quien soy,
aunque a veces,
no me entienda.

En este XXI alineado
y ególatra
aspiro a pasar inadvertida,
sumarme a un todo global
donde mis genes
aporten esperanza
y no tristeza.

Desconecto del ruido
de la radio,
dejadme soñar:
El mundo de hoy
no me representa.

Revolución

En la revolución de un cuerpo enfermo
cada mancha blanca es una nueva carencia,
cada sombra negra un precipitado abismo.
La desconexión no es voluntaria
y el resultado, casi siempre, impredecible.
La incomunicación fluctúa
entre los rápido y lo pausado,
entre lo estridente y lo cotidiano,
distanciándote
de aquello que creíste ver en mí.
Me convierto ante tus ojos
en la imagen del miedo, de la fugacidad,
de la vulnerabilidad de quienes somos
y me esquivas en tus versos.
Mas aunque mi cuerpo astillado
se derrumbe,
soy la misma que te amó
cuando la vida
me sujetaba aún a la rutina.
Aquella que soñó poesía entre proyectos
mientras avanzaba dibujando ensoñaciones.
La revolución de un cuerpo enfermo
es mi batalla, por seguir
ante tu mirada, simplemente,

siendo.

 

Batallar

Déjate llevar
por el rumor acompasado
del viento,
mimetízate con la aurora.

Olvida los recuerdos, la nostalgia,
la desdicha.
Inspira el nuevo día
que amanece
y vive como sueñas.
 

Llegará la mentira, el fraude,
el desencanto,
el viento será entonces
un huracán gélido.
Amarra con firmeza tus pies
 al suelo impreciso
y búscame en la incoherencia.

 
Reinventémonos juntos,
apostemos por un mañana
que siempre está esperándonos
y sonríe
porque solo la risa burla al desconsuelo.

 
No sabemos que pintará de luces
el desasosiego de la vida,
pero ante la incertidumbre
sólo nos queda
batallar.

Olas

Es pronto para olvidarte,
siempre será pronto.
El segundo que transito
está tan lleno de ti
qué solo el vacío es opción.

Mi hogar se sustenta en ti,
las paredes, las ventanas, los colores.
 los días y las noches que me viven
son como son por tu memoria.
No hay presente sin tus manos
solo latidos monótonos
que acunan melancolías.   

Es pronto para olvidarte,
siempre será pronto,
tu ausencia me desvirtúa y me alinea,
sin ti hasta el ruido del mar es otro
y un todo se me derrumba
engullido por las olas.

El mejor poema

He perdido un poema
nacido en esta mañana de retornos.
Ha desaparecido como tantas ideas ágiles,
como sueño en duermevela.

Al perder el verso
se ha esfumado el sentimiento,
la fórmula precisa para trascribir
un latido, un instante, un susurro… 
y este mundo prosaico, veloz y aburrido,
se ríe a carcajadas de mi dolor.

He perdido un poema, sin duda,
el mejor poema que esta mano útil
ha escrito.

 

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