Me queda la esperanza
de seguir viviendo a medias.
A medias del desastre
y de una mente despierta.
Anclada en un futuro sin calles,
ni espejismos,
en este presente enrarecido
que aun recuerda
como, por ejemplo ayer,
vestiste de ternura
mi sueño de poesía.

Me queda la esperanza
de que mis sueños de ser
no embadurnen en grises
mis ansias del mañana.
Que tu voz resucite
el recuerdo de los besos,
y que el tiempo de silencio
me ate a quien me ama.
Me queda la esperanza
de querer vivir a medias,
de que cada mañana
emerja dolorida
y me abrace al empeño
de seguir adelante.

Esperanza de vivir,
como si eso bastara.