Ensoñación de otoño
a principio de septiembre
cuando las primeras gotas
se filtran en el viento.
Espejismo de descanso,
de silencio,
calma blanca
ante un mundo que trabaja.
Un oasis al fin
en cuerpos estresados
sometidos sin paz
a la asfixia del verano.
El calendario avanza
a ritmo subjetivo
y el hoy se diluye
esperando otra mañana.
Cada hoja que sucumba
me asomará al abismo
de un futuro incierto
negligente ante mis ansias
de nuevas esperanzas.
La lluvia tímida
que expande mis pulmones
me sugiere un susurro
de que mi vida deshilada
avanza.

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