De tanto dialogar conmigo
me he aburrido de mis razonamientos:
somos lo que somos… Y no hay más.

Algunos días, como hoy,
el miedo avanza lentamente por mi médula espinal
y se asienta en mi cerebro.

Otros días, como ayer,
soy tan luz que me deslumbro
y mi ceguera emborrona el mundo de colores.

…Soy tan ayer como hoy,
soy tan sol como nostalgia,
y en el devenir de mis versos
sigo aprendiendo ignorancias