Me he sentado
al borde de la destrucción
para contemplar tu sonrisa,
tu enigmática sonrisa,
y un alud de silencios inundó
mi cuerpo de soledades.

 

Me he sentado
al borde de la destrucción
y he visto un mundo distinto,
nuestro antiguo mundo,
repleto de fugaces promesas
y débiles realidades.

 

Me he sentado
al borde de la destrucción
y he observado el universo
dividido en dos mitades.