Comisuras abigarradas
de labios grises,
ojos hundidos,
párpados como telones
opacos;
vidas congeladas entre pliegues
que miran a lo finito
con sed de perpetuidad.
La mirada traslucida
refleja calma,
experiencia,
emociones ahogadas
por el tiempo hostil
que nos cercena.
La espera es silencio,
el pasado un todo que forja
lo que somos.
El hoy inconcluso
por ajeno
y en el futuro, la paz.
Quiero que mi mañana
rezume la serenidad
de proyectos cumplidos,
de balance en verde,
de sueños renovados.
Quiero que mi mañana
reafirme en cada arruga
que fui quien debía ser
pese a mi ignorancia.