Una línea nítida
me separa del pasado.
Una línea oscura
garabateada en grises
que segmenta mi vida
en dos.
No hay camino
que atraviese la frontera,
sólo recuerdos difusos,
manchas de color
más allá de las sombras.
Transfigurada
tras la barrera
aún se define tu imagen.
Envalentonada
en el abismo
de mi memoria,
tu luz de antaño
redibuja cada día
mis ensueños.
Estás más allá
de mi universo,
de este universo real
y cotidiano
que hoy construye
mi futuro.
Estás tan lejos
que en días como hoy
no sé si te inventé,
si te cree yo sola.
Estás tan lejos
que mi ansiedad
es sólo un
acorde
monótono
que acomoda
mis silencios.