Permitidme que me emborrache
de Navidades pasadas
para pintar de alegría
las que aún hoy
se aproximan.

Dejadme que me revista
de aquellos tiempos
cuando los muertos no eran míos
y el dolor era de otros.

Quiero leer el aire frío
condimentado en pestiños
y evocar “campanilleros”
a través del Google Home
que redescubre recuerdos
en un tono más metálico
que sentido.

Quiero inspirar, como siempre,
las canciones, la guitarra,
los sueños que compartimos,
los deseos, la esperanza.

Quiero redescubrir el hoy,
enfundado en un pasado,
dulce y noble,
quiero redescubrir un hoy
proyectado de mañana.

Soy quien soy porque un día
alguien se asomó a mi corazón
y me quiso.
Soy quien soy
porque en el ahora
aún me siguen queriendo.

Brindo por una Navidad
de inocencia renovada,
de promesas por cumplir,
donde los que están conmigo
luchen a mi lado
frente a mis viejos amigos:
el miedo y la ignorancia.

Brindo por un pasado amable,
por un presente en pelea
y por un futuro en el que nada
limite mi esencia.

Y brindo por todos vosotros,
compañeros de viaje,
que pintáis en verde tierno
las rejas de mi propia cárcel.