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un café y un poema

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poesía

Hoy no

manos-entrelazadas

Hoy no voy a hablar de amor,
aunque sea el mejor recurso del poeta,
no voy a recordar aquellas noches
de ansiedad
o de deseo;
no voy a describir tus manos,
ni esos ojos avellana cómplices
que buscaban en mí
certezas.
Hoy no voy a hablar
de esos días de esperanza
en que anhelaba tus pasos tras
la puerta,
ni de planes de futuro,
ni de palabras tiernas
que endulzaban de poesía
cualquier caricia gastada.
Hoy no voy a recordar tus brazos
que cobijaban mi cuerpo
ante mis miedos eternos.
Hoy no voy a hablar de amor,
su rima,
se la ha llevado el tiempo.

1 de Octubre

Sueño con rebasar límites,
romper cadenas,
superar murallas,
trascender fronteras.

Imagino un mundo
donde mi yo,
limitado y quejumbroso,
sume,
más allá de perfectos
imposibles.

Recreo ingenua
un universo sin banderas,
sin sueños arrebatados,
sin estereotipos,
sin miseria.

Quiero un entorno
donde ser cojo y manco,
negro y blanco,
mujer y poeta.

Deseo ser libre
para ser quien soy,
aunque a veces,
no me entienda.

En este XXI alineado
y ególatra
aspiro a pasar inadvertida,
sumarme a un todo global
donde mis genes
aporten esperanza
y no tristeza.

Desconecto del ruido
de la radio,
dejadme soñar:
El mundo de hoy
no me representa.

Revolución

En la revolución de un cuerpo enfermo
cada mancha blanca es una nueva carencia,
cada sombra negra un precipitado abismo.
La desconexión no es voluntaria
y el resultado, casi siempre, impredecible.
La incomunicación fluctúa
entre los rápido y lo pausado,
entre lo estridente y lo cotidiano,
distanciándote
de aquello que creíste ver en mí.
Me convierto ante tus ojos
en la imagen del miedo, de la fugacidad,
de la vulnerabilidad de quienes somos
y me esquivas en tus versos.
Mas aunque mi cuerpo astillado
se derrumbe,
soy la misma que te amó
cuando la vida
me sujetaba aún a la rutina.
Aquella que soñó poesía entre proyectos
mientras avanzaba dibujando ensoñaciones.
La revolución de un cuerpo enfermo
es mi batalla, por seguir
ante tu mirada, simplemente,

siendo.

 

Batallar

Déjate llevar
por el rumor acompasado
del viento,
mimetízate con la aurora.

Olvida los recuerdos, la nostalgia,
la desdicha.
Inspira el nuevo día
que amanece
y vive como sueñas.
 

Llegará la mentira, el fraude,
el desencanto,
el viento será entonces
un huracán gélido.
Amarra con firmeza tus pies
 al suelo impreciso
y búscame en la incoherencia.

 
Reinventémonos juntos,
apostemos por un mañana
que siempre está esperándonos
y sonríe
porque solo la risa burla al desconsuelo.

 
No sabemos que pintará de luces
el desasosiego de la vida,
pero ante la incertidumbre
sólo nos queda
batallar.

Olas

Es pronto para olvidarte,
siempre será pronto.
El segundo que transito
está tan lleno de ti
qué solo el vacío es opción.

Mi hogar se sustenta en ti,
las paredes, las ventanas, los colores.
 los días y las noches que me viven
son como son por tu memoria.
No hay presente sin tus manos
solo latidos monótonos
que acunan melancolías.   

Es pronto para olvidarte,
siempre será pronto,
tu ausencia me desvirtúa y me alinea,
sin ti hasta el ruido del mar es otro
y un todo se me derrumba
engullido por las olas.

El mejor poema

He perdido un poema
nacido en esta mañana de retornos.
Ha desaparecido como tantas ideas ágiles,
como sueño en duermevela.

Al perder el verso
se ha esfumado el sentimiento,
la fórmula precisa para trascribir
un latido, un instante, un susurro… 
y este mundo prosaico, veloz y aburrido,
se ríe a carcajadas de mi dolor.

He perdido un poema, sin duda,
el mejor poema que esta mano útil
ha escrito.

 

Cuando muere una rosa

Cuando muere una rosa
baila su última danza con el viento,
desperdiga un aroma intenso
y dibuja en rojos oscuros la mañana.

Cuando es un sueño el que muere
perfila en verdes una realidad de pesimismo
y se enturbia la esperanza entre cipreses
ajenos a la frustración y al olvido.

Al morir la primavera
un verano tórrido dibuja
de blancos y ocres la nostalgia
y el sueño y la pereza nos alienta
a combatir con calma la jornada.

Mas cuando es una voz la que cae
en el silencio,
en la destrucción completa,
en el abismo,
no hay color para el vacío de su ausencia,
no hay ritmo, no hay palabra,
no hay poesía.

Cuando muere una voz
la melodía en el aire se silencia,
el tiempo se extiende y se flexiona
y nos sentimos abandonados en la tierra.

En ti estaba el orden de las cosas
y en el silencio de tu música,
el caos, el desorden, el vacío,
la nada entre las páginas de un libro,
la sinrazón de mi amor
en un espacio en la memoria.

Canícula

En amarillo hostil se perfilan
las calles de mi barrio.

En amarillo de asfixia,
de sequedad, de fatiga…

El arenoso cielo modula
perfiles imprecisos
y la vida pasa hastiada
en blanco de canículas.

No es tiempo de esperanza,
solo de sueños en reposo,
de latencias maduras,
de observación pausada.

Un instante febril
de un Madrid disonante,
en el que soy lo que fui
cuando el viento
me llenaba de futuro,
pero en presente cansado.

Reposo exhausta,
mientras el tiempo se lleva
lo que es mío,
esperando que el otoño
diluya esta presión
y me vista de mañanas.

Latido

Se intuye una brisa fresca
en un verano plácido,
un verano sin las estridencias del estío,
simplemente,
un verano cálido.

La risa contagiosa de los niños
jugando con el agua silencia
el peso de las horas
en caras entumecidas de olvido.

Y la vida sigue
y Madrid sigue
anhelando rutinas otoñales.

El peso del verano nos encierra
en paredes blancas con ventanas pequeñas y,
tras las cortinas,
una madre otea el horizonte
inventando un futuro sin angustias,
un anciano se acomoda al fresco
y un joven prepara unos exámenes.

Mis cortinas son blancas
y mis sueños pequeños
y tu sonrisa
y mi dios acompañan
mis doloridos pasos.

La ciudad sigue latiendo
y el verano transita calmo.

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