Este abril es distinto a otros abriles,
antes florecían primaveras
respirando con aroma de entusiasmo
el despertar renacido de mi cuerpo
hacia la luz, hacia el sol, hacia el color.
Abril viene este año más prudente,
mi cuerpo ahora se subleva ante los cambios
y la lujuria febril de aquellos tiempos
reposa en un sorprendido corazón
que apenas sabe vislumbrar las nuevas reglas.
Pese a todo el sol llega de golpe a mis pupilas,
el aire fluctúa emocionado,
y un sutil redoble de esperanzas
promete un sinfín de nuevos versos.
Entra primavera en mi cuerpo dolorido
y pintemos de pastel y oro las añoranzas.