Hubo quien inventó una vida
por nosotros
cuando tan solo éramos niños.
Apenas balbuceábamos palabras
y ya nos imponían valores
que nos permitirían una vida feliz.
Pero la vida es otra cosa,
lo comprendes cuando el acné arrecia
y surgen los primeros imprevistos,
el guión prescrito
no era el óptimo para una vida
donde lejos del orden
reina el caos:
¿Cómo vivir entonces esta deriva,
Cuando ni el movimiento básico
responde a las expectativas?
La herencia fecunda en horas grises
provoca el llanto
y la ansiedad nos obliga a pintar
otro porvenir.
Compañero, llegó el momento ya de reafirmar
que el mundo es otra cosa
y que la algarabía prevista
ha dado paso a renacernos vírgenes.
Acompáñame pues y teñiremos de verde
las paredes de la roca
que estrangula el recuerdo
de lo que nunca fuimos,
ni seremos.