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Me dijeron que mi vida ahora era esto
y lo acepté
intenté pintar de verde las paredes de mi casa
y habilitar cada estancia para el nuevo proceso vital.
Como siempre bravucona me sentí capaz
y creí que sería fácil reinventarme
a mí misma
aunque sin cuerpo
(paradoja de la vida en este mundo extraño
y ausente algunas veces).
Aún así me convencí:
“aquí estamos: a luchar”,
a pelear por conseguir nuevas metas, nuevos retos,
más frágiles y pequeños
pero no menos importantes.
Y aquí estoy, mi más fuerte ni más débil que entonces,
pero con nuevas previsiones más funestas .

Dos años ya del diagnóstico,
la esclerosis jugaba en mi casa
y había venido para quedarse.
Dos años ya del inicio de una pelea a la que por fin asignaba nombre
dos años seguidos viviendo:
he conocido gente grande,
perdido a algunos en el camino
y me he sentido respaldada por mi entorno.
Aun así, que difícil se hace este irse desintegrando uno
de a poquito.

Enjuagaré las lágrimas de hoy
en el recuerdo de quien fui
y seguiré peleando
otros dos años
…u otros veinte…
no queda otra,
en mi lucha está la de muchos compañeros
que valientes enfrentan cada día
todo este camino de reinvención.

Sigo aquí y quiero vivir