La suma de morfemas
multiplica resultados
y diversifica el riesgo,
mas
invariablemente apostamos
por la individualidad léxica
que sólo aporta una introspección
carente de resultados semánticos.
Y todo porque
la yuxtaposición nos cansa,
la subordinación nos revela
y,
como mucho,
aceptamos la coordinación
como el menor de los males.
Buscando nexos
potenciamos esfuerzos
que acaban siendo impersonales
y en el anonimato académico
nos desintegramos perdidos
en un alfabeto, sín duda,
desestructurado.
En este mundo ignorante
no hay sintaxis descrita
que alivie la soledad.