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un café y un poema

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El mundo en una copa

A Helen Fragua, compañera de sueños

Aún perdura en mi recuerdo
la magia tumultuosa
de aquellas madrugadas,
donde el alcohol y la música
henchía mis pulmones
de ansiosas aventuras
frenéticas.

Reverbera en mis oídos aún
el eco de voces roncas,
que aspiraban primaveras
de decepciones incurables,
ante la ardua espera
de cumplir sueños gloriosos
forjados de mil quimeras.

Hoy la vida me devuelve
de aquellos días nerviosos,
imparables, inagotables…,
el sabor rojo de un beso,
la aspiración, el deseo
de mil sueños incumplidos
que ya no me regalará el tiempo.

En este mi hoy cotidiano
que rememora mi ayer,
siguiendo las pulsaciones
de un ordenador oxidado,
aún quedan muchas trazas
de lo que fui cuando
la monotonía aún no era gris,
ni el silencio un duelo rojo.

Este yo que vive y piensa
en constante evolución,
este yo, fruto de aquello
confiesa que su ambición
por conseguir sueños plenos
sigue aún con decisión
forjando mil planes nuevos.

Je suis París

Y llegó el miedo tras la barbarie;
y los himnos y los nacionalismos.
Las proclamas encendidas
protagonizan los discursos
y las caras grises
deambulan por calles rojas
heridas de temores.
No hay lugar ya para la calma
hay un frenético estrépito
de venganza
y las sonrisas se esconden
tras barreras de prudencia.

Los asesinos ríen
mientras defendemos
el ecosistema propio, 
sorprendidos, entumecidos,
atontados.
Ellos se burlan de nuestro eterno
pavor ante el dolor y la muerte
y el siglo XXI avanza
en búsqueda de más sangre, 
nueva sangre renovada de inocentes
sangre, siempre sangre.
Avanzamos y retrocedemos cada día,
somos los que seremos, pero,
sobre todo, los que éramos antes.

Gris marrón

No hay verdes
en los árboles del parque,
gris y marrón dibujan
ese todo otoñal
que incita a la pereza.
No hay verdes
porque la naturaleza
sí entiende de pausas,
nosotros no,
los humanos queremos
ser siempre verdes,
activos, desbocados,
presurosos en una realidad
que no comprendemos,
pero ignoramos.

Aun así, hoy quiero
para mi ese reposo,
esa reflexión silente
que me haga florecer
en primavera.
Quiero tiempo y calma
para echarte de menos,
para ser en ti, como siempre,
aunque sea desde lejos.
Hoy quiero que el gris marrón
me domine
porque ahora sé, madre,
que mereces mi recuerdo.

Descarnado hoy

El final de una etapa 
es una muerte sutil
que nos reinventa.
Fluye despacio, 
realiza su recorrido en silencio 
hasta alcanzar el corazón,
quien silba a nuestra mente 
que ya no hay lucha posible.  
Hay que firmar la rendición
sin más explicaciones.

Todo aquello que fue nuestro
se desintegra entre los dedos 
y se convierte en pasado.
Pasado, aquello que lo fue todo,
ya simplemente pasado.

Algún día el fruto de estas vivencias
se entrecruzará espero en positivo
en mi reinventada vida…

Pero no será hoy.

Hoy la ausencia pesa más que la esperanza
aunque sé que el mañana,
interrogante y ocioso,
el mañana ya no será este hoy,
oscuro, gris,
deshonesto y peligroso.

Este hoy, absurdo de grises abandonos,
este, simple y descarnado, hoy.

Insomnio

Siempre son negras
las noches de insomnio:
siempre oscuras
(incluso cuando una luna
amarilla, gorda, redonda,
traza blancos en el cielo
mortecino y tranquilo
de verano).

Cuando huyen de nosotros
los verdes sueños
crecen nuestros miedos
esparciendo sortilegios
inundados de tramas
irracionales.

Son oscuras
las noches de insomnio
cuando el no amor
desgarra emociones,
cuando quien amamos
está ausente
y el vacío vital
retumba en las paredes.

Oscuras son esas noches
también para quienes
hacen números
mientras les alcanza el alba
sumando recursos exhaustos
hasta llegar a fin de mes.

Son negras e insomnes 
las noches eternas
de los que como yo
tienen el dolor por compañero
y recitan plegarias 
de desconsuelo
ante lo irremediable.

Mas las noches insomnes
tienen su fin en el día,
cuando los problemas siguen,
pero la desesperanza
amortigua su presión
buscando en otras coordenadas
nuevas víctimas propiciatorias
de su negra y salvaje
autodestrucción.

Finito

Vivo mar, 
aunque sé que no te importa.
Vivo frente a tu eternidad finita,
ante tu sosegada furia,
ante tu verde plata.
Vivo fugaz mientras tú ruges:
color, luz, sol, magia.
Vivo pequeño mientras engulles
siglos, sueños o batallas.
Pueblos enteros
nacen y sucumben
mientras tú, vuelves y vas,
ajeno a todo.

Tan pequeño y vulnerable
yo ante tu magia
desintegro mis días cotidianos;
una pincelada de humana
fugacidad
ante tu todo 
frenético y oscilante,
universo limitado.

Sobrevivirás a mi yo,
a mi cuerpo y a mi mente,
a mis sueños y a mis nostalgias.
Y es que yo, como todos,
muero mar
aunque no tenga importancia. 

Grecia

  Los mitos han caído 
con un estruendo de cráneos destruidos,
con una explosión de sueños destrozados
y un ciento de preguntas sin respuesta.

¿Y qué haremos sin los mitos de otros tiempos?
¿Qué esperanza nos queda en el mañana?
Si no idolatramos a nada ni a nadie,
¿qué motivo nos queda por vivir?

Nos sentimos vacíos de mentiras,
por lo tanto desnudos de ideales,
se ha perdido la fe en este mundo, 
aquí no queda sitio para nadie.

Parábola

El 1 se sintió cohibido
cuando los primos comenzaron
a pavonearse,
sobre todo el 17,
Un neocom afamado
con ganas de protagonismo.

Sin embargo, el peor,
el peor sin duda era pi,
quién envalentonado aseguraba
que sin él no había
un universo posible.

Por lo que un día declaró,
junto con los irracionales,
que era necesaria
una limpieza étnica
que eliminará a los mediocres
en integrales y derivadas.

El 1 se sentía sólo,
el 3 era el único que comprendía
su letargo,
mancillado por el 13
que sólo le consideraba
como una parte de si mismo.

El 1 se excitaba declamando
que él era el único
que otorgaba galardones,
era el rey, el amo, el dueño,
el alfa y el omega de las cosas…
Mas el cero insistía
en que se multiplicaría con él
condenándole a su desintegración.

Pero fue el siete
quien puso en su sitio al 1:
“No te engañes, compañero,
al final, como todos,
no eres sino la suma de otros
más pequeños”.
Fracciones y decimales,
tras las palabras del 7,
bailaron toda la noche
festejando por fin
su reconocimiento atrasado.

El 1 optó entonces por refugiarse
en el lenguaje binario
y no quiso saber nada más
de un mundo
que no reconocía su valía.

Y así anduvo abatido
hasta que el 0,
su más temible enemigo,
le dijo en un tono gris
de puro aburrimiento
por sus ruegos:
“Amigo, alegrate de ser un todo
e ignora tus ambiciones,
ser fruto de la suma de muchos
es el mejor método para poder lograr
que ninguno de nosotros,
desde el más amado al odiado,
tenga que vivir sin paz”

“Sumando somos más fuertes
-dijo el 1-.
y a partir de entonces,
multiplicando alegrías
y dividiendo pesares,
volvió a triunfar la esperanza
en el hasta entonces convulso
universo infinito de los números.

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