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un café y un poema

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Recuerdo

  
Saberte así ahora en mi recuerdo 
entona de por sí
ese lánguido clamar monótono
del paso de los días.

Los recuerdos siempre son verdes
y el día de hoy siempre gris.

No importa el tiempo transcurrido,
ni los sueños destruidos…
el pasado es siempre verde,
confirmando que tus ojos avellana
son la música en el recuerdo.

Sé que llegará un momento
verde para estos días,
cuando mi sombra de memoria
recuerde lo que en estas horas,
ahora presentes, perdí.

Mañana

  Echo de menos en gris
el universo de posibles,
desintegrados en actos
a años luz de la potencia.
Y no es la enfermedad solo
(aunque su peso supere
los proyectos ansiados)
sino ese ocre paso del tiempo
que desdibuja promesas
a golpe de realidades.

Aún así la vida vuelve,
(lejos del confort ideado)
y reinventa nuevos retos
que aspiran en amarillos
a reinventar una historia,
esta historia,
ajena a tiempos pasados
y a futuribles idílicos.

La vida vuelve
porque en días despojados
de nostalgias
exige un renovado
proyecto de alma.
Una vida nueva, pausada,
quizás menos ambiciosa,
pero más seleccionada.

Renazco hoy para mi
aunque mis dubitativos pasos
se empeñen en ver poesía
solo en el paso de los años.
Se fueron ya los amores,
las utopías gastadas a base
de ensoñaciones,
mas me resisto a la añoranza.
Y es que pretendo
seguir camino continuo
entre duelos y esperanzas

No hay día mejor que hoy,
mañana es solo mañana 

Sinestesia

La sinestesia me devuelve
rostros azules embrujados por el silente
devenir de los días.
La ciudad amarilla
se condensa bajo el sol de agosto
mientras en el recuerdo
renacen verdes suaves
enmudecidos por el tiempo.
Reboto sobre el sonido
que me estructura
y renazco blanquecina
por el miedo.
La enfermedad tiene esas cosas
y el naranja ácido
revela la ausencia de mi yo
que deambula por marrones otoñales.

El gris es lo único que no acepto.

Mi roja rebeldía
me promete un mañana melódico
y… si fracasa la lucha…
el reto en sí
será el verde primero,
armónico y tranquilo de un ensueño
que me hace revivir, siempre a la espera.

La madre

La ternura y la alegría
de la madre
conviven con un deje de nostalgia,
memoria eterna de un pasado remoto
que invade su presente de añoranzas.

La madre escucha,
sosegada y prudente,
y se deja acariciar
como el bebé que fue
en manos de su madre
cuando su vida aún
no se podía imaginar.

La madre ve ahora
en sus hijos
el reflejo de su éxito,
aquella apuesta vital
por la familia
y entrevé la mirada,
en sus ojos, de su esposo,
demasiado lejos
en esta etapa sin poesía.

La madre despertará mañana
a otro día,
otro día de esos
que se cuelan silenciosos
cuando la espera es la muerte
y la vida, aquella vida

Obra

Si tú no estás en mi mundo, se detiene;
ante tu presencia, en cambio, convulsiona…
tus ojos desmenuzan añoranzas
y descubren la poesía entre las sombras.

Ahora la punta de mi pluma te dibuja
y tú no presencia tangible
me desborda.

Sólo pido a dios que me pinte un sueño
y que te envíe a mi, en estas horas;
así mi boca reinventará
el color de las rosas y renaceré los verdes,
trascenderé los cielos de amarillo
y dios se podrá entretener en otras cosas,
como aportar justicia para un mundo
que le necesita desesperado, sin demora.

Si me deja amar a quien más quiero,
aunque sólo sea un instante,
mi aporte de alegría para el mundo
será mi obra.

punto de vista

Bajo el sol hiriente
los infinitos confluyen
marcando su propio ritmo.
Desde mi actual punto de vista
lo etéreo se concreta
y lo subjetivo se desdibuja
en un entorno ocioso y vacilante.
Y es que este punto de vista
te aleja de las conversaciones
y te acerca el suelo.
Sin duda se es mas terrenal y menos divino
cuando transitas por campos abrasados
en una silla de ruedas.
Ser observado te permite ser observante,
y mirar a los demás desde abajo
establece un nuevo prisma
de lo puramente convencional.
Desde este punto de vista
la vida pasa a otro ritmo,
los sentimientos son otros,
las necesidades distintas
y el miedo ya es compañero fiel
de caminos errantes.
Extraña paradoja que se define
en un mundo diferente
cuando tú eres el único que has cambiado.
Mi nuevo punto de vista
es una nueva vida
ajena a la anterior:
otra.
Una nueva vida que es ya
mi realidad cotidiana,
inimaginables otros tiempos,
otros sueños,
otras poesías.
Aún así el sol hiriente
es el mismo para todos
y bajo él escribiré un nuevo día:
distinto, dolorido, tormentoso
pero, a fin de cuentas, nuevo día

Verano

Tanto desear el calor
y ahora me duele
porque bloquea mis pulmones
y sólo cabe esperar el ocio.

Sin embargo,
en instantes como este,
cuando la canícula
impide cualquier movimiento,
me divierto desvaneciéndome
en un universo etéreo
ajeno a los sinsentidos cotidianos.

Los cuarenta grados pesan
pero fatiga más el hastío
del autodestruirse cotidiano,
cuando en cada instante
golpeamos nuestra frente contra el muro
de nuestras propias decepciones

Por eso al fundirme en este no ser
que invade cada recoveco de las calles
me integro mejor conmigo misma,
con mis ausencias y mis pesares,
con mis sueños, mis grandezas
y mis recónditas utopías.

No hay rima para una tarde
como esta de verano
sólo una proyección:
mi inexistente sombra
absorbida por un sol demasiado vertical,
me recuerda que somos esto,
sin ambages,
simplemente un ser
que sufre y crece,
que se desarrolla y se construye
en un segundo
para sucumbir después.
Un todo y una nada que progresa
bajo un sol
que irremediablemente
hoy debe marcar el ritmo de mis horas

Mil caras

Imagen

Me dijeron que mi vida ahora era esto
y lo acepté
intenté pintar de verde las paredes de mi casa
y habilitar cada estancia para el nuevo proceso vital.
Como siempre bravucona me sentí capaz
y creí que sería fácil reinventarme
a mí misma
aunque sin cuerpo
(paradoja de la vida en este mundo extraño
y ausente algunas veces).
Aún así me convencí:
“aquí estamos: a luchar”,
a pelear por conseguir nuevas metas, nuevos retos,
más frágiles y pequeños
pero no menos importantes.
Y aquí estoy, mi más fuerte ni más débil que entonces,
pero con nuevas previsiones más funestas .

Dos años ya del diagnóstico,
la esclerosis jugaba en mi casa
y había venido para quedarse.
Dos años ya del inicio de una pelea a la que por fin asignaba nombre
dos años seguidos viviendo:
he conocido gente grande,
perdido a algunos en el camino
y me he sentido respaldada por mi entorno.
Aun así, que difícil se hace este irse desintegrando uno
de a poquito.

Enjuagaré las lágrimas de hoy
en el recuerdo de quien fui
y seguiré peleando
otros dos años
…u otros veinte…
no queda otra,
en mi lucha está la de muchos compañeros
que valientes enfrentan cada día
todo este camino de reinvención.

Sigo aquí y quiero vivir

Inalienable

Permanecerá, pese a todo,
este sol radiante de abril
que entreteje las ventanas de proyectos,
que encamina los ensueños de futuro
mientras se arrulla en el pausado eco del viento.
Seguirá por vosotros
un cielo plomizo de arena
cuando la canícula borre
de rocío las madrugadas
y el devenir de las horas
condense en calor los sueños.
Aún quedará para ti, sin duda,
el lúgubre rumor del mar
en noches oscuras de invierno
cuando la intensidad del frío
haga ocultar los versos.
Permanecerá un mundo latiendo pues,
embarullando de escarcha
la desesperación del triste,
la ilusión del contento
mientras el latido de las horas
recree el paso del tiempo.
Pero, ¿qué quedará en mí tras tú huída?
¿Qué espíritu embriagará mis sueños
cuando el peso del silencio
redescubra soledades
y descomponga sonetos?
¿Qué permanecerá en mi
cuando el desierto
reconduzca mi camino
hacia la soledad estéril
que me deja tu recuerdo?
Aunque el mundo gire ansioso
sólo me quedará entonces
redibujar en tinieblas
tus besos.

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