Los mitos han caído 
con un estruendo de cráneos destruidos,
con una explosión de sueños destrozados
y un ciento de preguntas sin respuesta.

¿Y qué haremos sin los mitos de otros tiempos?
¿Qué esperanza nos queda en el mañana?
Si no idolatramos a nada ni a nadie,
¿qué motivo nos queda por vivir?

Nos sentimos vacíos de mentiras,
por lo tanto desnudos de ideales,
se ha perdido la fe en este mundo, 
aquí no queda sitio para nadie.