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un café y un poema

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Renacimiento

He visto florecer los almendros
y me he recreado
en un renovado palpitar
de vida en las calles.
Renace la primavera
reinventando un mundo
más esperanzado.
¡Qué necesario es el sol
para tantos corazones marchitos!
Desde mi sillón
contemplo la mañana
en la ventana,
aspiro su color,
aunque los proyectos antiguos
se desdibujen,
voy a ponerme una margarita
como antaño en el ojal
y voy a pintarme en verde:
mi alma fatigada de batallas
busca hoy redimirse en esperanzas.

Barrio

Mi viejo barrio es verde y pequeño,
tan verde y tan pequeño,
que hasta el corazón
se olvida de expandirse
y los pulmones dilatan la respiración
por periodos tan indefinidos
que algunas veces,
casi a diario,
el oxígeno falta en las neuronas.

En mi viejo barrio,
tan verde y tan pequeño,
las vecinas cuchichean chismosas
sentadas al fresco de las enredaderas
y los niños juegan con pelotas
que hace siglos olvidó la federación.

Mi viejo barrio (ese verde y pequeño)
invita a los más jóvenes a canutos
y a los viejos los entretiene con petanca,
pinta de carmín la sonrisa de las niñas
y comparte miserias y abandonos.

Evoca mi letargo hoy mi viejo barrio
y recuerdo a mi madre tejiendo hasta la noche,
a mi hermana pintando,
a mis hermanos en guerra,
el calor de la casa
y los sueños fomentados
por quien en silencio ama
…y al recordar así esa imagen,
tan verde y tan pequeña,
comprendo que es la esencia de mi hoy
y de lo que seré mañana.

Cadencia

tiempo
http://lafragu.blogspot.com.es

La cadencia de la vida se ha transformado,
ya no hay un ritmo frenético,
ya no hay nada imprescindible…
el tiempo evoluciona desde el reposo
y en días como hoy monótonos, lluviosos,
parece inconcebible recordar quien fui.

El vivir pausado sustituye aquella frenética actividad,
aquellos tiempos de locura en donde todo era importante,
ahora toca seguir buscándome,
saber quién soy yo pese a todo,
desdibujarme para reinventarme nueva
en otra realidad, en otro universo.

El tic tac del reloj dibuja otro sonido muy distinto al de antaño
y la vida pasa condenándome a nuevas limitaciones.
Soy la misma de ayer pero voy aprendido tanto
que el firmamento se ha expandido ante mis ojos
mientras sucumbo inexorablemente al llanto.

Me busco y me desintegro en igual medida,
quizás ya me pasaba ayer,
pero la certeza de hoy es tan tangible
que mi reconstrucción ahora ya
no aspira a finales estimulantes.

Me estoy desapareciendo
y el sonido de la lluvia
sólo es un eco sordo de mi fugaz y eterna
destrucción.

Contrapunto

SAM_0635

 

Llueven cenizas de sol
sobre campos mortecinos
de cemento.
Cae el día, muere,
se apaga. Crece la noche.
Las calles vacías de son
siguen caminos mundanos
que no conducen a nada.
De la vida nacen y
mueren en la vida.
Pasan. Sólo pasan.
Cada cual en su locura
sigue al sol
y se recoge
en su reino de hormigón.
La noche prende en el cielo
una sonrisa de luz.
Luz difusa que acompaña
tu sueño humano
y el divino…
sueño de dios.

 

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