Si tú no estás en mi mundo, se detiene;
ante tu presencia, en cambio, convulsiona…
tus ojos desmenuzan añoranzas
y descubren la poesía entre las sombras.

Ahora la punta de mi pluma te dibuja
y tú no presencia tangible
me desborda.

Sólo pido a dios que me pinte un sueño
y que te envíe a mi, en estas horas;
así mi boca reinventará
el color de las rosas y renaceré los verdes,
trascenderé los cielos de amarillo
y dios se podrá entretener en otras cosas,
como aportar justicia para un mundo
que le necesita desesperado, sin demora.

Si me deja amar a quien más quiero,
aunque sólo sea un instante,
mi aporte de alegría para el mundo
será mi obra.