No hay verdes
en los árboles del parque,
gris y marrón dibujan
ese todo otoñal
que incita a la pereza.
No hay verdes
porque la naturaleza
sí entiende de pausas,
nosotros no,
los humanos queremos
ser siempre verdes,
activos, desbocados,
presurosos en una realidad
que no comprendemos,
pero ignoramos.

Aun así, hoy quiero
para mi ese reposo,
esa reflexión silente
que me haga florecer
en primavera.
Quiero tiempo y calma
para echarte de menos,
para ser en ti, como siempre,
aunque sea desde lejos.
Hoy quiero que el gris marrón
me domine
porque ahora sé, madre,
que mereces mi recuerdo.