Enfermedad
-
Sin apellidos
El día que me visitó la muerte fue un día cualquiera de un mes de abril sin apellidos. Yo andaba a mis cosas, dejando de respirar a intervalos, sin hablar, sin andar… desintegrando mi cuerpo como otras tantas veces pero entre objetividades médicas. …Y entonces vino la parca. Se acomodó en mi blanca cama y…
-
Gotero
Un gotero pulsa el paso de las horas. Un zumbido monótono consume la mañana. Martes. Ensayo clínico. Ojos hastiados se entreabren confundidos con el sueño. La vida transcurre más allá de las ventanas ennegrecidas por miradas silenciosas. La esperanza se arrastra por venas rotas por un uso inapropiado y se ensueña otro futuro. Martes. Ensayo…
-
A la deriva
A la deriva el pasado se desdibuja olvidado y el futuro precipita sombras negras ajenas a proyectos, sueños y quimeras adolescentes, muertos antes de nacer. A la deriva mi cuerpo rompe lazos con mi mente y se desdobla en dos realidades próximas e incompatibles que buscan un equilibrio inestable. A la deriva mis escasos dedos…
-
En ocasiones cuando me desintegro
En ocasiones me desintegro, no es norma, ni siquiera habitual, pero a veces sucede y entonces veo el mundo desde fuera. Ellos, los otros, parecen felices, pero hacen mucho ruido, un ruido inmenso que golpea mis neuronas con un zumbido plenamente desasosegante. Parecen felices y me encanta verles sonreír ociosos o plenamente preocupados por sus…
-
Negro
Incide en el valor de mi ser en esta tarde la muerte, el dolor, el sufrimiento… este desintegrarse en el abismo de la nada esta certeza oscura de ir muriendo. Es triste la poesía en este instante, soliloquio viral de un ser sin cuerpo que fluye entre ambiciosas prioridades y en absurdas vaguedades y desiertos.…
-
Hoy
Una mano, ajena a mí, se posa sobre el libro que estoy leyendo. La mano es mía, pero es extraña, no responde a un movimiento racional y en cambio interactúa con las palabras que, desdobladas, hacen que pierda sentido mi esfuerzo de lectura. Me pregunto qué me hace ser yo misma: la mano rebelde, las…





