A la deriva 
el pasado se desdibuja olvidado
y el futuro precipita sombras negras 
ajenas a proyectos, sueños y quimeras
adolescentes,
muertos antes de nacer.

A la deriva mi cuerpo
rompe lazos con mi mente
y se desdobla en dos realidades
próximas e incompatibles
que buscan un equilibrio
inestable.

A la deriva
mis escasos dedos ágiles
siguen buscando poesía
en una nueva cotidianidad,
absurda e irreconocible,
en noches como esta.

A la deriva
invento cada nuevo paso,
reiniciándose en segundos
un sistema operativo
desgarrado por un virus
atroz y descontrolado.

A la deriva
sueño, escribo pienso, leo…
me abrazó con fuerza a mi familia
y nacen y se reafirman
amistades

En la deriva soy
y estoy, siendo yo misma,
y cada día,
en la deriva triunfo
y en la deriva fracaso.