En el rincón oscuro de tus ojos
confluirá tu noche con mi almohada,
amado sol, amada tarde, amado cielo,
el compás de la espera desgranará el alma.

Y aún así llegará el verano y sonreiremos,
entonando himnos de un pasado imperfecto
dónde sonríen los niños y renacen los payasos,
recordando octubres y ensayando mañanas.

Ha gemido el violín nuestros otoños
quizás por eso queme tanto la distancia,
quizás por eso reinventamos los poemas,
quizás por eso nos devore la nostalgia.

Si con tus manos de ayer poder tuviera
para contener el viento y la añoranza,
si en tus manos, amor, me sostuviera,
en tus manos, los dos; fuera… la escarcha.

Más hemos vaciado de sueños las promesas
y el dolor me pesa, el tiempo pasa,
con versos de sangre en este océano quisiera
olvidarte y remplazarte con palabras.