Buscar

un café y un poema

Categoría

Enfermedad

Miradas

Hay un run run incesante en mi cabeza
en este tiempo prolijo de batallas.
Pesa más el miedo que el dolor
aunque este decidió ya hace tiempo
compartir mis andaduras.
El miedo es el rey entre los barrotes
de esta jaula
ennegrecida ante un futuro temeroso.
La gente fuera vive su vida
ajena a la carga existencial de lo posible.
Nadie está libre de algo así
y, sin embargo, en los ojos extraños
despunta una nueva mirada
de incomprensión y fatalismo.
Yo soy la misma de antaño
y voy a recubrir mi cuerpo de mensajes
que describan
que en este cuerpo desmembrado
sigue gobernando mi pensamiento,
que extraño a todo,
grita a plena pulmón
que soy y sigo siendo la que fui.
Si quieres conocerme
estoy esperándote,
cada día que nace
tengo más ganas de vivir.

Dualidad

Mi doble personalidad
se reestructura a cada instante.
Un lado derecho sufriente
convive con la sublevación rebelde
de mi izquierdo.
Mi cerebro también ansía nuevos retos,
mientras un cuerpo hóstil
tiembla cansado ante cualquier iniciativa.
-Fuera pasa el tiempo,
un tiempo ordinario que sucede estaciones
ajeno a mi personal dualidad-.
Somos muchos los que vagamos
por este declive,
peleando cada día contra esta esclerosis
que multiplica síntomas
en una anarquía post liberal.
Nada detiene esta lucha eterna
en la que nos sumimos
a raiz de un diagnóstico.
Queremos vivir, ser felices
y en esta nueva reinvención de nosotros mismos
ansiamos la paz.
Este es nuestro quimérico
deseo y nuestra fe.
Por mucho que el cerebro se subleve
la esperanza es
nuestra forma de avanzar.

Realidad cotidiana

Mi cuerpo me ha quitado ahora
la posibilidad de vivir tantas cosas,
experiencias que pude sentir
pero evité cuando mis articulaciones
respondían aún el impulso de mi cerebro.
Aún así he vivido demasiado
he corrido, he amado, he soñado…
otras veces las lágrimas recorrieron mis mejillas.
He vivido en fin lo que quería
en 40 años de experiencias inigualables.

Ahora un cuerpo ajeno a mi
se desdibuja instante tras instante
y las sensaciones extrañas expanden mi cerebro
en un aprendizaje ajeno a mi propia comprensión.
La vida también es esto, aunque nunca imaginé
que el tiempo pudiera disfrazarse de añoranza
en una letanía insoportable de pequeñas pérdidas.
Aprendo a vivir hoy siendo otra
pero ni el dolor, ni el vacío de mi,
impedirá que siga luchando así,
así como hoy peleo con el tiempo
que inexorablemente nos lleva a todos al fin .

Reinvención

Supe que la vida era otra cosa
cuando enfermó mi madre
…luego enfermé yo…
o fue a la vez….
ya ni lo recuerdo.
Sé qué las sonrisas, el sol,
el canto de los pájaros….
se convirtieron en otra cosa

y el mundo fue menos verde.

En las calles
la gente iba y venía
como siempre.
Y el tiempo lejos de detenerse
siguió avanzando.

Creemos siempre que la realidad es el hoy,
que los momentos son inamovibles
… hasta qué se derrumban.

A partir de ese momento
solo queda huir del gris,correr, salir, escapar…
Insisto: huir del gris.

Construimos nuestra vida
a golpes de subidas y bajadas
casi siempre imperceptibles,
pero algunas veces los vaivenes son bruscos
y entonces, sólo entonces
aprehendemos que la vida
solo es un breve proceso
de constante reinvención.

Un café y un poema

Tu pones el café y yo el poema,
no sé si te he contado ya
que en mi lucha en esta vida
la muerte se llevó mi cuerpo
y solo conseguí salvar el cerebro.

El esfuerzo físico por tanto es tuyo,
yo comparto el pensamiento
que es lo único que aquel monstruo juvenil
dejó que me quedara.

Aún así, sigo disfrutando de un buen café
acompañado de versos,
siempre hay sitio para la poesía
aunque el paso del tiempo sea cada vez más lento.

La tarde ya se desdibuja sola
y sólo un amigo puede abrir mi corazón
a nuevas ilusiones.

Lo dicho,
yo pongo la poesía y tú el café
y esperemos juntos que llegue el ocaso silencioso.

Borremos pesadillas esta noche y
pintemos nuevos amaneceres como antaño,
cuando tú, yo y aquellos
corríamos al viento reclamando a la vida sus milagros.
¡Cuánta ansía hoy de esperanza adolescente!

Un café con cada amigo en esta noche
y que el sol pinte mañana la esperanza,
hoy la fuerza se escapó entre las rendijas
que creó esta absurda enfermedad en mi alma.

Mi mano izquierda


Mi mano izquierda imprime su ritmo:
más lenta, más torpe, insegura…
pero resuelta,
resuelta a protagonizar este enredo,
este caos, este vacío, esta ruina.

Mi mano izquierda me acerca a ti
y me dibuja,
y me transcribe como soy
en este entorno idéntico al de ayer,
pero confuso
porque se mide desde otra perspectiva.

Mi mano izquierda es un todo novedoso:
la derecha la mira y la sonríe,
descansada ante el fin de la presión,
reposada y tranquila en su cansancio,
mientras mi izquierda la quiere y la acaricia.

Nunca imaginé que aquella mano,
errante, sin fines definidos,
podría ser hoy toda mi alma
en su esfuerzo por mantenerme viva.

20140214-174712.jpg

Esclerosis múltiple

image

Deje la pluma a un lado
cuando comencé a sentirme enferma
… y me dejé caer…
topé contra el suelo y esperé el rebote,
pero tardó en llegar.
El suelo es cómodo y tranquilo, relaja la angustia,
no hay más amenazas de caídas.
Un día, pese a todo,
volvieron los verdes
y las imágenes renacieron
en mi maltrecho cerebro.
Busqué la pluma
y abracé el papel,
pero los verdes sólo eran grises
y me paralizó la angustia,
Volví a dejarme caer.
Hoy escribo sin dominio,
he perdido la costumbre,
topo con una torpeza infinita
en lo que creí intocable…
Pero al menos escribo
y vuelvo a comprobar que la pluma es más mía
que esta remaldita enfermedad.

Cadencia

tiempo
http://lafragu.blogspot.com.es

La cadencia de la vida se ha transformado,
ya no hay un ritmo frenético,
ya no hay nada imprescindible…
el tiempo evoluciona desde el reposo
y en días como hoy monótonos, lluviosos,
parece inconcebible recordar quien fui.

El vivir pausado sustituye aquella frenética actividad,
aquellos tiempos de locura en donde todo era importante,
ahora toca seguir buscándome,
saber quién soy yo pese a todo,
desdibujarme para reinventarme nueva
en otra realidad, en otro universo.

El tic tac del reloj dibuja otro sonido muy distinto al de antaño
y la vida pasa condenándome a nuevas limitaciones.
Soy la misma de ayer pero voy aprendido tanto
que el firmamento se ha expandido ante mis ojos
mientras sucumbo inexorablemente al llanto.

Me busco y me desintegro en igual medida,
quizás ya me pasaba ayer,
pero la certeza de hoy es tan tangible
que mi reconstrucción ahora ya
no aspira a finales estimulantes.

Me estoy desapareciendo
y el sonido de la lluvia
sólo es un eco sordo de mi fugaz y eterna
destrucción.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑