Hay un run run incesante en mi cabeza
en este tiempo prolijo de batallas.
Pesa más el miedo que el dolor
aunque este decidió ya hace tiempo
compartir mis andaduras.
El miedo es el rey entre los barrotes
de esta jaula
ennegrecida ante un futuro temeroso.
La gente fuera vive su vida
ajena a la carga existencial de lo posible.
Nadie está libre de algo así
y, sin embargo, en los ojos extraños
despunta una nueva mirada
de incomprensión y fatalismo.
Yo soy la misma de antaño
y voy a recubrir mi cuerpo de mensajes
que describan
que en este cuerpo desmembrado
sigue gobernando mi pensamiento,
que extraño a todo,
grita a plena pulmón
que soy y sigo siendo la que fui.
Si quieres conocerme
estoy esperándote,
cada día que nace
tengo más ganas de vivir.