Como cada día aciago de verano,
como sentimiento después de borrachera,
como anhelo sediento de nuevos horizontes,
como cuerpo desnudo, como noche en vela…
me encuentro distraída y sin duda más que sola,
las siete de la tarde, y pesa la ceguera
que me condujo a separar tus pasos
cuando mi alma rígida estableció que la espera
no se compensaba en tí lo suficiente
y tiró al abismo tantas primaveras.

Renegando del mundo mascullo mis miserias,
sin saber hacia donde recomponer un futuro
perdido y sometido por bastos horizontes,
hercúleos monumentos para el que simplemente anhela.
¿Qué puedo hacer hoy si me falta tu mirada?
¿De qué color dibujar el ruido oscuro de esta tarde?
Sólo concibo esperarte cuando sé que la espera
desapareció cuando quise olvidarte de un golpe.

¡Ay amor qué triste se me hace
sentirte sin sentirte en tardes como esta!,
¡Ay amor que aún hoy cuando pronuncio tu nombre
el cielo se estremece y se estrangulan mis venas!