En este ir y venir deambulando
entre lo estático y lo mutable,
lo cotidiano y la excepción,
rezuma de amarillo estridente
en su recuerdo la paz de los proyectos
ignorados en momentos indecisos
en los que el principio es el fin
y el todo, la nada.

Un puzzle de sinsentidos
añade piezas al insensato contenido
de la realidad humana
mientras, nos destruimos
en el mismo momento
en el que hacemos realidad nuestro ser.

Buscando a dios
retomamos valores absolutos
ajenos a nuestra retina
que sólo nos conducen a la duda
de lo que somos
en esta carencia de ideales.

Pero seguimos avanzando;
descorazonados,
vacíos,
errantes….
Gris máscara de lo que creímos
que era la vida.

Sólo queda nuestra mente frente al mar,
nuestro abismo frente al suyo,
y en la ignorancia
nos aferramos a esa mano abandonada al azar
frente a nosotros.

La palabra nos llama
y yo la retomo
como bálsamo frío
ante la nada
que en días como hoy
estremece un cuerpo
sin comunicación
con su cíclico entorno.