homenaje a Ángel González

Este gris domingo ha amanecido lunes,
será quizás que tu regreso mañana
no puede pintar de claroscuros el día
y sólo da lugar a esta temible angustia
de tu próxima distancia.

El calor de las sábanas no evoca ya tu recuerdo
ha perdido aquel aroma de antaño
cuando ni el mejor suavizante
ocultaba el eco de tus besos 
en el sutil regusto cálido de mi almohada.

Este lunes domingo me detiene
porque he de evitar recordar cuan frenética era la espera
ansiosa, optimista, desorbitada
de aquella cercanía de tus manos;
cuando anhelaba ser por ti el mundo,
cuando simplemente te soñaba en cada instante
errante y fugitivo,
en cada palabra, en cada mirada.

Hoy no puedo esperarte aunque sepa
que mañana compartiré durante horas tu sonrisa,
ya no la pintas por mí y su belleza
aunque eterna y prolija, ya no es mía.
Verte así, siendo de otra,
desata una avalancha de destrucciones
que se suman al caos eterno de tu ausencia
y el lunes de mañana
no podrá ser más que un deshabitado lunes
aunque el mundo se burle de mí…
y tu estés cerca.