Me decían las malas lenguas
que hablaba sólo de tus ojos
y es que de tanto mirarlos
me había convertido en un loco.

Entre tú música y la poesía
yo siempre escogía tus logros
porque además de ser consuelo
eran mi esperanza en los otros.

Aún me siento cantacuentos
cuando recuerdo los versos
que escribí en la añoranza
de ser contigo un soneto.

Mas el tiempo corre y vuela,
ya está Trump sobre nosotros,
y lo que ayer fueron amores
ahora son miedos, complejos
y negras tribulaciones.

Decidle al americano
que se deje ya de cuitas,
que los versos que ahora canto
se están convirtiendo en rimas,
consonantes y asonantes,
asustadas con la vida.

Quiero ser sólo por verte
y olvidar las brujerías
de los gobiernos mangantes
que controlan nuestra vida.

Quiero que las malas lenguas
vuelvan a hablar de sonrojos,
de besos, ojos, carne, cuerpo
y olviden a esos perturbados
que lejos de dar poesía
sólo nos dan desamparo.