Roja,
roja fue la pasión en tus ojos
y el fuego de tus labios.
Rojo,
rojo el compartir tu aliento
y abrazar tu cuerpo ardiente.
Tan solo naranjas las realidades
concretas y los sueños de futuro.
Amarilla la distancia
estridente en abandonos.
Negra la soledad del hoy,
consumida entre cenizas.
Gris tu ausencia, amor,
en un paisaje sin rescoldos.