He vuelto a coger el termómetro,
la bolsa de agua caliente,
las aspirinas.

He vuelto a intentar protegerme
de cada extraño sentimiento,
de cada pesadilla.

Y me he visto desnuda,
como nunca me había visto,
incrédula al sentirme presa
de un futuro inexistente.

De tanto mirar lejos
he olvidado leer cuentos,
vivir instantes pausados,
momentos fugaces.

De tanto perseguir utopías,
he perdido mil sonrisas.
De tanto llorar…

 

Al verme más desnuda ahora
he comprendido mi insensatez
y me he asomado al abismo del ahora,
al pozo sin fondo
de este segundo que se desvanece.

A vueltas con el tiempo intentando
que la esencia sea esta esencia
y el dolor, este dolor,
y cuando llegue mañana,
mañana, verde en el viento,
escribiré otra angustia sentida,
otro presente convertido ya
en un inevitable hoy.