Un susurro de involución
despereza la mañana.
Un murmullo discordante
de epítetos agresivos,
de traiciones regresadas.

El mundo sigue latiendo,
pausado,
ensombrecido en miedos
y radiante en añoranzas.

El siglo XXI repite en rojos
enfrentamientos antiguos
y el hombre sigue rodando,
cobarde, a ras de suelo.

Los universos globales
se enturbian en grises egoísmos
y seguimos estacionados
en el ocaso de ideales antiguos.

La mañana rebosa sol
y en horas de posibles,
ofrezco mi mano
para escribir otra historia.