Por una vez
deja que susurre en tu oído
un grito silencioso,
que clame mi alma la injusticia
de sentirme débil y encarcelado.
Quiero que el peso de mi angustia
roce tu retina y anule
el crepitar de la monotonía.
Quiero hacerme eco del silencio
en el que vive la pobreza
y la injusticia.
Quiero ser la voz del olvido.

Olvidados somos aquellos incapaces
de construir nuevos retos,
aquellos que dependemos,
aquellos que no vivimos en plenitud.
Olvidados somos quienes sabemos
que el esfuerzo no es la respuesta,
que no basta la pelea
para sentirnos humanos.
Olvidados somos los que no podemos.

Una sociedad enferma
nos observa con ojos temerosos
y nos niega el aire y la paz.
Una sociedad enferma nos ignora
y nos anula.

Cada nueva herida rompe la tregua,
cada nueva esperanza rota destruye
el equilibrio,
cada persona olvidada es un abismo.

Mañana serán otros a quienes ignoren,
otros caerán desprovistos de defensas.
Mañana puedes ser tú…
Y cuando caigas
no me busques para que te conforte
yo ya no tendré voz,
y al destruir mi hoy
estará muerto para siempre tu mañana.