Mi ojo a la calle
filtra de nuevo en luz la algarabía
de los juegos infantiles.

En verdes y malvas despuntan
unos árboles tristones
hastiados ya del frío invierno.

Vuelve la vida a pintar de color
la primavera,
esperanza renovada de los sueños.

El ciclo arranca y despertamos
henchidos de sol y mariposas.

llegará el estío,
mas hoy me vestiré de brote tierno
para cantar a la vida que renace.

Bacanal de alegría sustentada
en el retiro calmo de la noche
que de puro oscuro, me enmudece.

El tiempo nos sigue alejando
del murmullo obstinado de lo eterno
y nos descubre fugaces e incompletos.