En cada espejo,
contundente sentencia,
observo una visión de mí
que ni imagino.
Ojos, cara, boca, nariz…
Son como siempre,
tan solo un poquito envejecidos.
La parte silente de mi cuerpo
reposa tranquila y aparente
en un contexto equilibrado
y anodino.

Mas al poner atención en mi mirada
es cuando se observa
un universo en duelo,
quebradizo,
que de tanto mirar dentro
ha perdido la viveza de otros días.
Este aura gris que me oscurece
la engalano en la mañana con sonrisas
y en esta paradoja extraña que es reflejo
procuro alejarme de agonías
y renazco y me descubro, viva y rota,
ante el reto de ser,
sin más mentiras