Explorando en el tiempo tu recuerdo
rememoro el compás de aquellas notas
que rompían viejas armonías
para imponer un ritmo distorsionado
de las horas.

No valía entonces la poesía,
la vida se imponía con tal fuerza
que la palabra quedaba enmudecida
asombrada ante el ritmo de las cosas.
Los acordes resonaban novedosos
y el eco de tu voz engrandecida
generaba polifonías ambiciosas
que evocaban la magia renacida.

El tiempo, cárcel estable,
moduló sin más las melodías
y el eco de aquel tiempo reverbera
en sueños y promesas incumplidas.
Quedamos tu y yo ahora en el preludio
de un adagio que intuye entre susurros
la palabra que ha perdido la osadía
de aquel ritmo valiente y desgarrado
que apuntalaba los cimientos de mis obras.