Acariciaste mi mano
y se estremeció el mundo entero;
tú buscabas mi mirada,
yo entre tus labios un beso
y el devenir de las horas
zigzagueó por entero.
Sintiéndome adolescente
te escribo ahora estos versos
al ritmo de la poesía
con la que inicié mis sueños.
Y es que te quiero en sencillo
verde, blanco, todo bello,
como cuando creía que el cielo
cabía en sólo un recuerdo.
Hoy las canas tiñen blanco
lo que ayer eran sonetos,
hoy la fatiga del tiempo
pesa ya sobre mis huesos
y en cambio al verte así,
entregado,
captando en mis ojos juegos,
lo asonante resucita
para pintar mis desvelos.
Sé que no dura el segundo
en que nos sentimos dueños
del amor, de la poesía,
de las luces, de los credos…
pero espero que tu alma
sienta hoy lo que te quiero.