Mi mano izquierda imprime su ritmo:
más lenta, más torpe, insegura…
pero resuelta,
resuelta a protagonizar este enredo,
este caos, este vacío, esta ruina.

Mi mano izquierda me acerca a ti
y me dibuja,
y me transcribe como soy
en este entorno idéntico al de ayer,
pero confuso
porque se mide desde otra perspectiva.

Mi mano izquierda es un todo novedoso:
la derecha la mira y la sonríe,
descansada ante el fin de la presión,
reposada y tranquila en su cansancio,
mientras mi izquierda la quiere y la acaricia.

Nunca imaginé que aquella mano,
errante, sin fines definidos,
podría ser hoy toda mi alma
en su esfuerzo por mantenerme viva.

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