He visto florecer los almendros
y me he recreado
en un renovado palpitar
de vida en las calles.
Renace la primavera
reinventando un mundo
más esperanzado.
¡Qué necesario es el sol
para tantos corazones marchitos!
Desde mi sillón
contemplo la mañana
en la ventana,
aspiro su color,
aunque los proyectos antiguos
se desdibujen,
voy a ponerme una margarita
como antaño en el ojal
y voy a pintarme en verde:
mi alma fatigada de batallas
busca hoy redimirse en esperanzas.