Mi alma se enturbió de ausencias
con tu huida
y la lluvia inundó de grises los recuerdos.
Serás del aire eterno amado mío
y yo seguiré escuchando el eco de tus versos.

Peor que pederte habría sido no encontrarte,
aún hoy cada rincón de mi mundo
evoca tus palabras
y el aroma de tus ojos
envuelve como agua
cada rincón sombrío de mi oscura soledad.

Te he perdido, no hay duda,
sí, te he perdido,
pero mientras mis manos confusas
aún esbocen tu silueta
y mi retina ausente perfile tu mirada,
haber tenido tus besos en los míos
será un bálsamo sutil en aquellas madrugadas
que de puro ansiosa reniegue de estar viva.

Tu recuerdo es mío, como mío fue tu cuerpo
y ni la noche de lluvia evitará mi afán
por mantenerte en mis sueños.