La evanescencia del sueño
me ha empujado hacia tus labios,
hacia recuerdos fugaces
de cuando el mundo era ordenado.
Despertar así, sin tus caricias,
reconduce el universo
a la eternidad de lo inmediato,
cuando la vida era el segundo
y el mañana una ambigüedad remota
de lo que sin duda seríamos.

Hoy no queda ya el amor
y las nostalgia pesa
como la realidad misma,
Aún así, seguiré soñando
y en la dulzura calma de la noche
reinventaré sin desvelo
tus palabras
que pintaron de verde aquellos días
en los que el amor
ardía en tu mirada.