Quedo a la espera en mi
de lo que ya no puedes darme.
La enfermedad, el tiempo, la distancia
y ese run run amarillo
de cotidianidades obvias
ha definido los límites
del sueño
y en este mi hoy calamitoso
renazco gris sin ti.
Revivir ahora la nostalgia
no deja de ser un absurdo
requiebro de torturas.
El mañana será otro
lejos de lo anhelado,
gris perla, suave ensueño,
debo renacer sin ti.
Al margen de las derrotas
un futuro se construye
y el mundo latirá otra marcha
que ya solo reside en mi.
Llego el momento de desechar
aquellos sueños
maldecidos de abandono.
Mis manos y mi sonrisa
ya han inventado otro porqué.