Te estoy sintiendo,
sé que te aproximas despacio,
sé que ese avión te volverá a proyectar en mi cosmos,
te siento, te intuyo, te respiro.

Son las siete
y el peso del segundo
me impulsa a contemplar el reloj
con inusitada angustia

Las siete,
las siete,
por fin las siete de hoy,
este es el día
que compuse en mi cabeza
para reforzar mis besos,
para reabrir las compuertas del ensueño.

Llegó el momento de observar tu mirada
y la verdad es que el vértigo me conduce
al abismo eterno
de no saber qué proyectará tu sonrisa,
pero,
te he anhelado tanto,
que el ensueño del momento
descompone mi ansiedad.

Quiero emborracharme de ti como otras veces
aunque no pueda sentirme poseedora
de tu esencia más mínima.

Anhelo taladrar ese segundo
que me precipita a la locura de sentirte respirar
en cada una de mis exhalaciones.

Las siete y ese avión
que está buscando pista en el aeropuerto infinito,
las siete y todo mi amor
enarbolando la bandera del ensueño de tenerte:
…diez días
…diez días
un universo pleno de caricias,
un poema incompleto de estridencias
y un esbozo de claroscuros infinitos.

Un universo entero en diez planetas,
un infinito compuesto de unidades,
un todo entero ahí ante mis ojos.

Toda yo, todo tú
y un quién sabe.