En este espacio extraño
donde habito,
desprovista en ocasiones
de mi cuerpo,
me sumerjo levemente
en el abismo de un yo
que parece recrearse
sufriendo.

En este tiempo inconsistente
en el que fluyo,
abandonada, normalmente,
por lo eterno,
me complazco sutilmente
padeciendo esta duda irracional
de ser lo que soy,
no siendo.

En este espacio y este tiempo
en que no encuentro
otra dimensión imaginable,
me reafirmo nuevamente
como propósito
de un futuro irrealizable.

Mas siendo monstruo perpetuo,
luna nueva, campo yerto,
exijo, como si pudiese,
un instrumento
con que cimentar los sueños.

Sueños sí, anhelos vagos,
proyectos, hipótesis, quimeras,
un entramado donde fortalecerme
renaciendo así
como quisiera.

La esperanza me apoya
y me sostiene,
edifica en mi angustia
vanidades
y la reclamo hoy
por cada uno,
para vivir de nuevo
sin pesares.