Miedo azul,
frío, desgarrado,
pavor gélido
que impacta la rutina;
fractura esquemas
de equilibrios inestables,
tilda mi paladar de hierro
y agonía.

Insumiso agente
del dolor eterno,
epíteto constante
que bloquea vanidades
e inunda mi cabeza
de viejas melodías.

Miedo fiel,
compañero eterno
de mis sueños perdidos,
relaja tu presión,
recuerda aquellos días
en que firmamos tregua
ante presentes oscuros,
derrotas asumidas,
y vagaste ansioso
buscando otras sonrisas.

Miedo, déjame en paz
consumida en mis silencios,
no cabe tanto penar
en esta vida sencilla.